




Precioso edificio esquinero que data del año 1899 y que es obra de Luis Aladren Fernández de Mendívil.
En el año 1944 se procedió a una reforma y ampliación del piso 6º y reconstrucción de la torre por parte de Anastasio Arguinzoniz Urquiza y en 1985 se rehabilitó el edificio, siendo Alejandro Rodríguez Badiola y Jose Antonio Renedo Peral su encargados
Ocasionalmente se le ha conocido, también, como el edificio de la Levantina, como alusión a la entidad comercial que fue su propietaria y cuyo símbolo comercial señorea, aún hoy, el remate en esquina de su torreón. Dos hechos, en todo caso, enfatizan esta organización del espacio habitable: el diseño circular de la habitación más singular (gabinete) de las viviendas en la esquina curva y la organización general en planta de tal manera que la zona de la esquina estaba ocupada por una única vivienda mientras que la otra vivienda se sitúa en la parte posterior de la misma dando frente tanto a la calle Gardoqui como a la calle Bertendona. El tratamiento, en general, de las fachadas responde a un elegante ejercicio de eclecticismo. Destacan de manera específica, a su vez, el diseño de los miradores en carpintería y la herrería de sus balcones. También, y en materia de interiorismo, cabe señalar la presencia en el portal de la finca de unos murales cerámicos cuya autoría corresponde a Daniel Zuloaga. Se reflejan, en dichos murales, la imagen de la Bizkaia industrial y minera y la de la Castilla agrícola. Todo ello unido por diferentes elementos ornamentales realizados en un patente Art-Déco. Con esta obra de encomiable ejecución y con un remarcable valor espacial, Luis Aladrén dejó un notable testimonio de su buen hacer en el Ensanche. (Texto de Jon Mujika en Deia)